Le comenté a mi madre que si deseaba celebrar un funeral por mi padre, que yo no íria. Según mi parecer no creo que es lo que él hubiera querido, pero no me quedó más remedio que aceptarla, decidiendo no acudir. Mi madre no le pareció mal, siempre me respeta, pero a ella le gustaba que allí me encontrara. ¿En la casa del Señor?, ¿pero que pinto yo en semejante lugar? escuchando a un cura, hablar de lo bueno que fué mi padre, ¿cuando no lo habría visto en su vida?. No me podía creer que algo así, se iba a celebrar...

Poco más de un mes, junto a mi padre comentamos en el hospital un libro que saqué de la biblioteca llamado " El libro prohibido del Cristianismo". Estuvimos criticando a la Iglesia un buen rato leyendo aquel libro. En ningún momento tuve la valentia de preguntarle algo así, no me sentí con fuerzas para hablar de ese tema. Y mi gran pregunta que surgió en mi cabeza: -¿Como podía darle a mi madre el gustazo de verme con ella en la Iglesia? que estuviera alli,siyo no estaba de acuerdo, en semejante ceremonia... Al escuchar a mi madre, que mi hermana escribiría una carta a su padre y la recitaría en la Misa. ¡Eso es lo que haría!, me estrenaría como orador, de las manera más bonita que lo puede hacer un hijo. Hablando de su padre. Todo sea por ti, papá. Te mereces lo que hice y más. Y ten por seguro que he intentado dejarte por todo lo alto en aquel momento. Tú eras para mi, elúnico quese encontrabapor todo lo alto en aquel sitio,en esa casa de Dios donderecité este discurso que voy a constatar, aquí, un poco más abajo. Todo sea por ti, mi Indestructible.

Muy buenas tardes a todos.

Estamos aquí, todos reunidos, para homenajear a mi padre, El indestructible, Manuel Sánchez Rodrigo. Cómo era lo sabéis, ya que cada uno de vosotros le conoció y tiene sus propias experiencias acumuladas a lo largo de su vida: desde su niñez le vieron crecer sus dos hermanos, Enrique y Ricardo o sus amigos de juventud: Lucio, Mari Carmen, Paloma… a sus amigos de las Navas, Fernando, Jose, Adolfo, José Ramón, Luis...

Yo, como su hijo, sí puedo hablaros de la cantidad de virtudes que tuvo como padre. Siempre nos apoyó en nuestras decisiones personales tanto a mi hermana como a mí, en las relaciones amorosas de ambos (sin importarle la nacionalidad, el trabajo, las ideas…). Decisiones importantes como nuestra educación (trabajando un montón de horas y pasando infinidad de noches fuera de casa alejado de su mujer y de sus hijos). Posponiendo su calidad de vida por que no nos faltara de nada y para llevarnos a los mejores colegios del barrio. Igualmente nos apoyó en las decisiones laborales -a la hora de elegir uno u otro trabajo-, en decisiones importantes de la vida como la vivienda, llegando incluso a hipotecar su preciado apartamento junto al mar, o hasta poner la última piedra decorativa que tengo en mi salón.

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Pero no estoy sólo para recordaros cómo fue, sino sobre todo para transmitiros el legado de sus últimos años, de su lucha por seguir viviendo, como el cascarón de un barco que lucha por salir una y otra vez de nuevo a flote a pesar de las inclemencias de su enfermedad. Y hacer hincapié en los médicos que tan humanamente le han tratado; ellos mismos se han dado cuenta, a lo largo de estos años, de la fuerza de voluntad que ha tenido mi padre por salir adelante en multitud de veces como lo hizo. Y no creo que la palabra “fuerza de voluntad” sea la correcta, diría yo que la palabra adecuada es ganas de seguir viviendo. Dra. Lola Gimeno, Dr. Pedro García, Dra. Durán, Dr. Eloy del Potro... gracias a todos vosotros, por vuestra dedicación, por vuestros cuidados, por vuestro tiempo, cariño y esfuerzo. Y gracias, por haber contribuido a que pudiéramos disfrutar de él, durante estos largos años.

Lo más importante que quiero transmitir con estas palabras, es que se recuerde su lucha y su siempre viva esperanza, que no perdió ni en el último momento de su vida, ya que, justo antes de sedarle por segunda vez, casi me tira en su intento por reincorporarse y seguir viviendo.

Para concluir, recalcar que en este tipo de enfermedades es fundamental dar mucho apoyo, tanto al enfermo como a sus familiares, porque su estado de ánimo es primordial para su recuperación: cuanta más felicidad deis a esa persona que tanto lo necesita, más fuerza de voluntad tendrá para seguir luchando por estar en esta maravillosa vida.

Y eso lo sabe muy bien mi madre.

Gr     Gracias a Marian y a Yeyo por ayudarme a diseñar y a corregir este discurso, ya que no pueden estar aquí