Príncipe Pío. Una estación muy fantasma.
Dicen que fué la Casa Real la que, allá por la mitad del siglo XIX, obligó a construir la Estación del Norte, la de Príncipe Pío, al lado del Palacio Real, en un sitio muy angosto para ello, bajo el parque que llevaba también el nombre del príncipe. Dicen que la Real Familia quería estar cerca de los andenes. Y, aunque es verdad que esta ubicación ha limitado su desarrollo, no está tan claro que fuera una imposición de la Monarquía.

Hoy centro comercial y nudo de transportes, la Estación del Norte, que unía Madrid con Irún, fue consecuencia de la concesión que por la nueva ley de ferrocarriles se otorgó a los franceses hermanos Pereire, que crearon la denominación Compañia de los Caminos de Hierro del Norte de España. El mismo nombre de Puente de los Franceses viene, precisamente, de que fueron ingenieros de esa nacionalidad los que realizaron el trazado e hicieron posible la vía de ferrocarril. Veinte años se tardó en alcanzar Irún, desde 1856 a 1876. Y, efectivamente, pronto se vio que las advertencias sobre el escaso espacio que su ubicación ofrecía, eran más reales.
Pedro de Répide, uno de los más famosos cronistas de Madrid, criticó airadamente este emplazamiento, que consideraba absurdo; años más tarde, en 1831, Indalecio Prieto se volvería a mostrar disconforme con aquel lugar, utilizando este argumento para defender su proyecto de construcción de los enlaces ferroviarios de Madrid. Incluso llegó a decir que aquí estaba una de las razones de la carestía de la vida en esta ciudad. Multitud de rumores corrieron por Madrid respecto a este criticado emplazamiento, afirmando que se había llevado a cabo para atender intereses privados. También fue objeto de críticas el rodeo de la línea, y que esta pasase en su último tramo por tres fincas reales (un comentario de la época decía que la Compañía del ferrocarril indemnizaba a los dueños de las fincas por las que pasaba la vía, con cincuenta mil duros por cada kilómetro).

La estación fantasma.
Esta fué un apeadero construído dentro de la línea de contorno de Madrid, entre las estaciones del Norte o de Príncipe Pío y la del Paseo Imperial. Hay una reseña en un libro, aunque su historia no deja de tener su parte como leyenda.
Historia de la tracción vapor en España (Tomo II). Locomotoras del Norte.
Gustavo Reder y Fernando F. Sanz Ed. NOESIS.
Pág. 38. La línea de contorno
[…]En 1860, la Compañía del Norte, con la excusa de atender la petición de la reina Isabel II para que se construyera un apeadero en las proximidades del Palacio Real […]Se aceptó pues sin ningún inconveniente el aumento de gasto que suponía la construcción de un apeadero dentro del túnel del Campo del Moro para servicio del Palacio Real, pero se impuso por criterios de economía que el túnel tuviera, como el resto del trazado, una sóla vía y casi todo el tendido en superficie, situación que no se corregiría hasta 125 años después con el llamado Pasillo Verde Ferroviario.





Felipe Gato dijo
Uy Colegui, qué historia! eso de pagar más por las fincas se sigue haciendo seguido por mis rumbos..
Me gustó mucho el nombre de "caminos de hierro".
Para ser fantasma está muy bonita eh??
14 Abril 2008 | 05:59 PM