La Dignidad de los Nadies
Tengo la absoluta certeza, que éste es uno de los documentales que más me han impactado. Por la manera de contar las diferentes historias, de como la gente se ha quedado sin nada que llevarse a la boca. De cómo han perdido sus tierras, de esa gente que tiene que recorrer 15 km, para que le atienda un médico. De como los policias cargan contra los manifestantes que piden comida y empleo, y son disueltos a tiros. De como se oponen a que Cuando a la gente le comento, un poco, de que va el docuemental , le resumo y le digo que, espero que esto no se vuelva a repetir y que no llegue a nuestro pais, una crisis como la que vivieron los argentinos, hace ya seis años. De la mano de los politicos está...que suceda o se repita....

La dignidad de los nadies
Argentina 2005, 120 minutos
Dirección
Fernando E. Solanas
Guión:
Investigación: Alcira Argumedo
Fotografía:
Fernando E. Solanas
Montaje:
Juan Carlos Macías, Martín Subira

La dignidad... sintetiza en uno todos aquellos documentales sociales que están circulando en los últimos tiempos, ya que varios de los tópicos que Solanas trata fueron vistos (y serán, en los próximos meses) en otros filmes. Solanas consigue algo que no todos pueden. Acaso por ser una figura pública, por poner el cuerpo y la voz, por hacer acto de presencia como interlocutor de todos los personajes que dan voz a esta historia, su filme logra una profunda sensación de intimidad, de verdad. Aquí no se pintan ni se fuerzan emociones, no se ve la realidad con inocencia. En La dignidad... se reconoce el esfuerzo pero también se filtra una mirada crítica: la gente lucha, se hacen cosas, el país está mejorando, pero el camino por recorrer todavía es muy largo.

Así se conectan las historias de un motoquero baleado en el Obelisco el 20 de diciembre con la de un militante social que da de comer a cientos de niños en una barriada popular; así pasamos de la historia de Darío Santillán (el piquetero asesinado en el Puente Pueyrredón) a la de un grupo de mujeres que resiste, a fuerza de cantar el himno, el remate de terrenos con pagos atrasados; así se engancha el caso de la fábrica de cerámicas Zanón con un corte de ruta piquetero transformado en celebración popular.
En el medio, Solanas contextualiza la situación con comentarios acerca de los cambios políticos sucedidos en esos años (2002-2003, básicamente), con una mirada que no ahorra críticas duras al gobierno de Eduardo Duhalde y que se siente mejor representada por el de Néstor Kirchner, a quien sin embargo cuestiona en ciertos aspectos de su política económica. Otro dato particular del filme —uno que no siempre funciona, como sí lo hacía en Los hijos de Fierro— son las coplas con las que el realizador, mediante el uso de la voz en off, presenta a sus personajes.
Pero más allá de eso, la cámara de Solanas sigue sabiendo observar allí donde muchos no miran, no abandona la riqueza visual pe se a trabajar con una pequeña cámara de video digital y, especialmente, logra hacer un filme que hace justicia a su título, presentando personajes dignos, coherentes, luchadores, gente —nadies, ningunos, todos— que en sus pequeños ámbitos tratan de rearmar, pieza por pieza, los pedazos de este país fracturado. Prafraseando a Charly García, ésta no es una historia de doctores, es una de enfermeros.






kilifa dijo
Uy, esto lo tengo que leer con paciencia.
te dejo un besito y despues vuelvo
10 Noviembre 2008 | 09:00 PM