Visita al Hogar de ancianos. Doctor Mario Muñoz Monroy. Matanzas Cuba.
El segundo día de Matanzas, creo que será imborrable a lo largo de mi vida.
La fortuna me sonrió esa mañana, cuando esperaba la guagua que me llevaría hasta el punto más alto de la ciudad. Mientras esperaba, llegó una mujer que rondaba las cinco decadas de vida, a la inexistente parada. Me preguntó si llevaba mucho tiempo esperando, le contesté que unos veinte minutos. Ya me dijo la dueña de la casa particular, que se demoraba demasiado y cómo ella mostraba ganas de charlar, nos pusimos a contar nuestras vidas. Ese tiempo se me hizo breve, veinte minutos despues apareció la guagua. Nos sentamos juntos y seguimos hablando. Me contó que trabajaba en una residencia de ancianos. Cómo unos meses antes, mi abuela estaba en otra, pero evidentemente en Madrid, hablamos de las diferencias entre unas y otras. Al rato me preguntó, ¿quieres visitarla?. Joe... me dejó aturdido la pregunta, no me la esperaba. Mi cabeza se formuló una pregunta, ¿que coño hago yo en una residencia de ancianos en Cuba? La última vez que fuí a una mi abuela estaba viva. Pero pensé que era una buena idea, perfecta para conocer ese lado que nadie ve de la isla. Y le pregunté a ella, ¿me tendré que desviar mucho? No, no te preocupes, yo te acerco, me dijo y allí que fuí.
Pregunté si podía hacer fotos en el interior y me dijo, mi niño, haz lo que quieras y si alguien no quiere salir que te lo diga. La alegría que tenía Mercedes aumentó desde que entró por la misma puerta.
Nada más pasar por la pueta, empezó a presentarme a la gente de la recepción cómo si fuera un lider. Mirad, os presento a mi amigo José de Madrid, le estoy enseñando el hogar para que vea lo bien que tratamos a nuestros ancianitos, decía a esa gente.
Muy cerca de la puerta, estaba la consulta de enfermería. Entró Mercedes pidiendo permiso y me volvió a presentar cómo si fuese un familiar, como si fuese lo más grande para ella y tenía que compartirlo con todos. Hablé con ellas y me comentaron que todos los viejitos, tenían un historial, se les administraba sus medicamentos y les llevaban a los especialistas siempre que era necesario. El servicio médico lo tenían cubierto al igual que las medicinas, con la cuota que pagan mensual. Cuando terminamos de hablar, les hice esta foto.
Salimos y me llevo por un pasillo, donde saludaba a todos con los que allí se cruzaba. El pasillo daba a este jardín, para que los abuelos tomaran el aire.
Me llevó a la consulta de la doctora. Al igual que en la enfermería pidió permiso para entrar y bueno, aquella alegría se hizo reciproca, aquí en esta foto teneis a Mercedes con la médico. Que alegría tenían todos de trabajar en este sitio, parecía contagioso.
Tambien me dió la doctora un par de besos y nos fuimos. Volvimos por otro pasillo. Como podeis ver, el centro se encuentra muy limpio. Quizás alguna mano de pintura no vendría mal, pero eso es secundario.
Compañeras de Mercedes.
En la segunda planta se encuentran los no válidos, aquellos que no se valen por sí mismos.
Con salas de estar muy amplias, como veis en la foto.
Otra sala donde pasan alli el rato. Esta planta es un poco más durilla de visitar, ya que hay dos tipos de ancianos, los que tienen una dificultad física o mental, y estos se encontraban en la misma planta. Imagianaros que pensaba en ese momento esta pobre señora, que lo único que movió fueron sus ojos al seguirnos con su mirada,
Este hombre quería que le hiciese una foto y cuando dirijí el visor a mi ojo derecho, el hombre se llevo la mano a la boca y me hizo una pedorreta... Mercedes y yo nos reimos por lo gracioso que estuvo el hombre conmigo. Aquí le podeis ver, en este momento tan cómico.
El gigarro que tiene en la boca el el señor del sombrero, se lo proporciona el mismo centro. Una vez que llegan allí, tienen todos los gastos cubiertos por la residencia.
La consulta de la psicóloga. Ella es la que organiza las terápias de grupo, con los enfermos de Alzeimer.
A media mañana, los abuelos utilizan el comedor para charlar entre ellos y para llevar dichas terapias.
Y en esta otra sala parece que hacen lo mismo, pero las mujeres.
Mercedes y su taquilla, donde guarda todas su cosas antes de su jornada.
Y empieza su jornada visitando a sus pacientes. Dándoles ánimos, preguntando que tal se encuentran, que les ha dicho la doctora de sus problemas. Dandoles mucho cariño, ese que tanto les hace falta.
La princesa del Hogar, con una dulzura en su rostro, algo envidiable.
Me acuerdo como este matrimonio, me contaba lo felices que allí estaban. Alguna que otra vez, el del fondo que tiene problemas con el alcohol, se ponía histérico y llegaba a molestar con sus gritos a los demas y por supuesto al personal que allí trabaja y se va del centro sin permiso para tomar unos rones en la calle. Cuando volvía ébrio, era cuando molestaba al resto de los ancianos. En el centro no ofrecen alcohol a los viejetes.
Más compañeras de Mercedes.
Aquí teneis al barbero del centro en pleno afeitado. Tambien incluido en todos los servicios del centro. Creo recordar, que la cuota mensual asciende por persona unos 60 pesos cubanos unos 7€. La pensión que recibe cada uno son unos 250 pesos, imaginaos el dinero que tienen para sus gastos. Ojalá aquí no costaran tanto, dando encima menos servicios que en esta residencia cubana,
Me acuerdo como se llevó Mercedes las manos a la cabeza, cuando le comenté que mi abuela pagaba 2000€ por una habitación individual aqui en Madrid. Teniendo que pagar aparte, los servicios de pedicura y peluquero. Ya le comenté que aqui no es oro todo lo que reluce.
La oficina del centro. Jajaja, que mujer esta Mercedes. Sólo le faltó enseñarme la lavanderia, la cocina, me la enseñó pero no me di cuenta de hacer unas fotos.
Aquí teneis a la directora del centro, tan agradable y sencilla como cualquier trabajador .Mercedes pidió salir un momento para acompañarme un poco hasta el mirador, como me prometió y no tuvo ni un problema para que se lo dieran.
La mujer de la lavanderia, la cual comentó si la había visitado.
Aquí teneis a Mercedes acompañándome hasta la salida.
Y esta es parte de la fachada del Hogar de ancianos. Fuimos andando hasta el mirador, paramos enn una tienda y le invité a una Cristal bien fresquita, que ella me lo agradeció por el calor que hacía. Más tarde llegamos a la iglesia de Monserrat, pero esto será en el siguiente post. Creo que entre todos debemos darle las gracias a esta mujer por invitarme a este lugar tan especial, Espero que siga mucho tiempo siendo así y si vuelvo, estoy seguro de que la visitaré. Si alguien le sobra unos pañales para ancianos, seguro que si los mandais a este centro, serán vienvenidos, es lo que me pidieron si volvia, que les llevase eso y una botella de ron. Con poner el nombre del centro y la ciudad es suficiente para que lleguen a este centro por correo ordinario.







colegui dijo
Jajaja, que tendrá que ver este articulo con el de, Julián Muñoz visita ese programa. Lo digo porque el sistema de la Coctelera es la que se encarga de relaccionar los posts.
12 Abril 2010 | 04:25 AM